Intención de voto.
Artículo de Pepe Criado. Resulta muy común en las democracias capitalistas actuales que políticamente se desarrollen en base a un feroz bipartidismo. Ninguno de los dos partidos que se alternan en el Gobierno van a revolucionar las estructuras orgánicas del Estado para transformarlo en algo distinto a lo que es. Pero es cierto, al menos en el caso de España, que los dos partidos con capacidad para gobernar no son iguales y que aplican, por lo tanto, políticas diferentes.
El PP se ha hecho tan fundamentalista en los últimos años que existe la posibilidad de que sus votantes, ellos, vayan a las urnas vestidos de túnica y ellas con un velo recatado y un banquito para arrodillarse y bendecir la papeleta mientras la entregan en la mesa electoral.
El PSOE se ha situado, sabiamente, en el centro político y está dando muestras otra vez de que es el único partido que sabe desarrollar a España en sí misma y en relación al concierto internacional. Algo que ya demostró Felipe González y que ahora vuelve a poner de relieve Zapatero.
Así las cosas, los votantes del PSOE, ellas y ellos, irán hacia las urnas canturreando de alegría porque saben que su voto es muy importante. Saben que con su voto están construyendo una sociedad progresivamente más justa y cada vez más en consonancia con las emociones y necesidades humanas.
Con estas palabras no pretendo seguir creando diferencias entre las personas, que para eso ya tenemos a los santos de los pueblos, al fútbol, las multinacionales y a los mismos partidos políticos. Espero que mi simple opinión no moleste a nadie y sí sea mi opción una muestra de libertad y de entendimiento: En las próximas elecciones mis votos serán para el PSOE, el único partido en España que ha demostrado saber gobernar con moderación y para todos y todas.
Y declarar públicamente mi intención de voto no es babosear a nadie, sino que lo hago para declarar sanamente mi ilusión porque el Gobierno de España y la Junta de Andalucía sigan dando protagonismo a la ciudadanía y quitando poder social a las religiones interesadas y a los dictadores fracasadamente maquillados.